Necesidad de abogar por la teoría del Decrecimiento: dos razones

1º Razón: Tenemos conciencia de que no nos vale el actual modelo de desarrollo:

¿Cuál es el actual modelo de desarrollo?

El actual modelo de desarrollo se caracteriza por estar basado en el crecimiento económico; crecimiento económico que a su vez está basado en el constante aumento de producción y consumo, que produce empleo. Estos tres términos – producción, consumo y empleo – son los determinantes para el buen funcionamiento del sistema; es la maquinaria que lo mantiene en marcha.

Si falla uno, la rueda se paraliza y el sistema no marcha bien; es en ese momento donde las desigualdades sociales se agudizan y más violentamente se manifiestan. Una sociedad de crecimiento sin crecimiento es un caldo de cultivo para conflictos sociales.

En este sistema y con estos determinantes (producción-empleo-consumo) la salvación de las crisis se visualiza en el crecimiento económico, que se considera ilimitado. No obstante, estas ideas chocan a priori con dos restricciones: 1. los recursos son limitados (por lo que la producción no podrá aumentar siempre) y 2. el nivel de vida (renta o salario) para un consumo constante por parte de la población no está asegurado por la búsqueda incesante de la rentabilidad y el beneficio del capital. Además, la deslocalización de la economía1 y la desterritorialización del sistema de producción2 hacen insegura la idea no ya del pleno empleo, sino del empleo para la mayoría de la población; pues la competitividad entre Estados y empresas por obtener beneficios hacen de las legislaciones laborales un impedimento y del trabajo precario y mal remunerado un incentivo.

El inevitable encarecimiento de las materias primas por su llegada al nivel máximo de su explotación (picos o techos) provocará que grandes sectores de la población no puedan acceder a los recursos necesarios; lo que significa que no pueda mantenerse el nivel de consumo necesario para el buen funcionamiento del sistema. Ello hará que el nivel de producción descienda, que sean necesarios menos empleos (o que éstos sean más precarios) y que aumenten las desigualdades sociales. Por mucho que se abogue por el crecimiento de la producción y de la productividad para potenciar la economía, la realidad es que el agotamiento de las materias primas y las energías fósiles impondrán tarde o temprano otra lógica.

Tal y como apunta Florent Marcellesi (III Encuentro de Decrecimiento y Buen Vivir. Bilbao 2013): “El crecimiento en época de bonanza nos lleva al colapso ecológico; en época de crisis al colapso social”

¿Cómo se mide ese crecimiento económico que propugna el actual modelo de desarrollo?

El indicador que se ha elegido para medir el crecimiento y por ende, el supuesto bienestar de la población, es el Producto Interior Bruto, más conocido por sus siglas: el PIB. Ello significa que si aumenta el PIB se está por “el buen camino”. Pero, ¿qué es el PIB?

PIB = consumo privado + inversión + gasto público + cambio de existencias + exportaciones – importaciones.

¿Y qué queda invisibilizado por el PIB?

1º. La distribución entre la población de las riquezas que contabiliza; por lo que las desigualdades sociales no quedan patentes, no se reflejan en el PIB.

2º. El trabajo no remunerado: el trabajo realizado en el hogar y los trabajos de cuidados a familiares no se contabilizan; así como tampoco cuentan los trabajos realizados por personas voluntarias.

3º. El trabajo en la economía sumergida

4º. La huella ecológica: «la huella ecológica de una población representa la superficie terrestre productiva de suelos y océanos necesaria para proporcionar los recursos consumidos por esta población y asimilar sus desechos y otros residuos» (Mathis Wackernagel).

¿Hay correlación entre el PIB por habitante (PIB/habitante) y el bienestar de la sociedad?

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe 2007-2008 advirtió que “[…] no existe un vínculo automático entre crecimiento económico y progreso humano”.

En el libro “Adiós al Crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible” (2010:40-51)de Jean Gadrey, Florent Marcellesi y Borja Barragué se aporta lo siguiente con respecto a este tema:

Satisfacción de la vida: por encima de 15.000 dólares PIB/habitante no hay correlación entre riqueza (PIB) y satisfacción de la vida

Salud: por encima de 18.000 dólares PIB/habitante no hay correlación entre riqueza (PIB) y salud.

Educación: por encima de 12.000 dólares PIB/habitante no hay correlación entre riqueza (PIB) y educación

No obstante, sí que hay correlación entre el aumento del PIB y las emisiones dióxido de carbono (CO2): cuando aumenta en 3.000 dólares el PIB/habitante incrementan las emisiones de uno de los gases más importantes del efecto invernadero en una tonelada.

¿El progreso tecnológico tiene alguna relación con el crecimiento económico?

El progreso tecnológico es uno de los ejes vertebradores del crecimiento económico: el aumento continuo de la productividad se apoya en el conocimiento técnico-especializado, en el progreso tecnológico. Como el aumento de la productividad se supone que produce más empleo y por ello más consumo que permite más aumento de la producción; se entiende que es bueno y deseable el progreso tecnológico, ya que éste aumenta la productividad. Ello parece crear en el ambiente la creencia de que todo lo que se puede realizar técnicamente es aceptable y que opinar lo contrario es un atentado contra el progreso. Además, en el imaginario colectivo se crea la idea de que la ciencia y la tecnología podrán poner remedio o al menos superar los problemas ecológicos y sociales que se vayan planteando y a los que hay que hacer frente; se cree, en definitiva, que la ciencia y la tecnología pondrá resolver cualquier situación que se presente; reina la idea de la tecnociencia como salvadora de la humanidad. Esta idea es la que se defiende desde el llamado “Crecimiento Verde”, “Desarrollo Sostenible” y “Economía Verde”. No obstante, el no cambiar el modelo de producción y consumo mantenido en el Norte Global no llevará más que al colapso energético, climático y alimentario cuyas consecuencias sociales y ecológicas no serán capaces de solucionar los avances científicos por una cuestión geofísica: solo disponemos de un planeta.

Pero, ¿cuáles son las consecuencias del progreso tecnológico sin límites?

  • Riesgos de catástrofes ambientales y riesgos para la vida y la salud.

  • Desconocimiento de las consecuencias a medio y largo plazo de los descubrimientos y avances en la tecnociencia

  • Efecto rebote: «las disminuciones del impacto y contaminación por unidad se encuentra sistemáticamente anuladas por la multiplicación del número de unidades vendidas y consumidas” (Latouche)

  • Concepción de naturaleza como objeto que es capaz de suplantar la tecnociencia

2º Razón: Tenemos conciencia de que estamos en un momento de crisis sistémica:

La diversidad de crisis interrelacionadas que se han venido manifestando refleja que el actual modelo de desarrollo y sus parches son insostenibles ecológica y socialmente. Cuando hablamos de crisis sistémica nos referimos a una crisis que se extiende a todos los aspectos de la vida

  • Crisis económica y financiera

  • Crisis social: desigualdades sociales provocadas por la polarización de la sociedad en función de una escala universal, el nivel adquisitivo, así como por la capacidad de éste para hacer acceder a bienes y servicios necesarios y superfluos. Exclusión social en función del nivel de capital, lo que supone que ausencia de trabajo signifique ausencia de sueldo y pérdida del poder de consumo. Esta pérdida del poder de consumir nos conduce a la exclusión social en un mundo mercantilizado. La actual crisis social se caracteriza, sobre todo, porque las rentas del trabajo han quedado mermadas a favor de las rentas del capital, han crecido las desigualdades entre las diferentes rentas de trabajo y hay un paro masivo con un aumento del trabajo precario.

«Ya estamos en una desigualdad insultante. Menos del 20% de la población mundial consume el 86% de los recursos del planeta» (Latouche, 2011:111)

  • Crisis de cuidados: la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado ha creado la imposición de dobles jornadas: el empleo y el trabajo doméstico y de cuidados. La conciliación de la vida familiar y laborar (tanto de hombres como de mujeres) se hace extremadamente complicada cuando debe dividirse el tiempo entre trabajo remunerado y no remunerado (así como el tiempo que se pierde en los desplazamientos); lo que causa dificultades a la hora de afrontar el cuidado de los hijos y otros familiares. La privatización de estos servicios sociales, así como el desmantelamiento de los servicios públicos, agrava fuertemente esta situación.

  • Crisis ética: se conoce como crisis de valores; y parece basarse en la idea de que actualmente se cree que se es lo que se tiene y el cargo que se ostente en el empleo.

  • Crisis democrática: el poder político está al servicio de la dictadura de los mercados en el que el capital financiero controla la economía real.

  • Crisis ecológica: hemos superado o estamos a punto de superar la sostenibilidad del planeta. La huella ecológica señala que son necesarios más de un planeta (que no tenemos) para mantener el nivel de vida actual del Norte Global. La crisis ecológica de la que hablamos engloba: la crisis alimentaria, la crisis climática, la pérdida de la biodiversidad, la superación de los umbrales de sostenibilidad y pronta llegada a los techos de recursos disponibles.

Umbrales de sostenibilidad superados:

Otros umbrales a punto de superarse:

Techos de recursos

emisiones de gases de efecto invernadero (desde hace 50 años)

Acidificación de los océanos o de disminución del ozono de la estratosfera

Petróleo: va a disminuir inmediatamente y su precio se disparará

umbral climático

Disminución de las tierras agrícolas

Plomo: los yacimientos explotables a un costo admisible se agotarán hacia 2030

el ritmo sostenible de reducción de la biodiversidad

Degradación de los bosques

Plata: se prevé su agotamiento entre 2021 y 2037

el ritmo sostenible de nitrógeno extraído a la atmósfera

Cobre: se agotará hacia 2040

Uranio: se calcula que se agotará entre 2025 a 2060

Níquel: se agotará hacia 2050

Hemos llegado a la conclusión que crecimiento por y para crecer no nos vale. Consumir para trabajar y trabajar para consumir y así poder producir y trabajar NO nos hace felices:

El vivir para trabajar y trabajar para consumir ya no nos vale; lo que nos vale es poder vivir de manera digna, plena y justa. Lo que el modelo de desarrollo actual propugna es la economización de la vida basado en el crecimiento económico; y lo que la alternativa a este modelo defiende, el Decrecimiento, es la relocalización de la economía al servicio del bienestar de la vida, no del capital.

La pregunta que se plantea desde el Decrecimiento es: ¿Por qué, para qué, hasta dónde y cómo producimos, consumimos y trabajamos? (Marcellesi, 2013)

1 Deslocalización de la economía: traslado de la cotización de un valor desde el mercado financiero de su país de origen a otro mercado exterior a éste donde se obtienen mayores beneficios.

2 Desterritorialización del sistema de producción: traslado de los centros de trabajo por parte de una empresa a uno o varios países donde el coste de la mano de obra es menor y la legislación laboral y ambiental es más flexible para obtener mayores beneficios. Esta práctica fomenta la destrucción del medio ambiente y la explotación de las personas.

 

 

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