Decrecimiento: puntos que definen su propuesta

Tenemos conciencia de que sí hay alternativas viables al modelo de desarrollo actual y hemos encontrado en la teoría del Decrecimiento una propuesta interesante a valorar en función de las características y especificidades de cada región

Entendemos el Decrecimiento como un proyecto político basado en los siguientes puntos con sus respectivas propuestas y en un últimpo punto de advertencia de lo que no es Decrecimiento:

 1. Las 9 R del Decrecimiento

Las famosas 8 R del Decrecimiento fueron planteadas por el decrecentista francés Serge Latouche. Éstas se basan en 8 principios que sería necesario atender para llevar a cabo un proceso de Decrecimiento; no obstante, han sido completadas generalmente desde los partidarios del Decrecimiento con un punto adicional correspondiente a la renta. Estas 9 R son las siguientes:

  1. Repensar o reevaluar: revisar nuestros valores, nuestros modelos de vida; visión crítica personal y colectiva sobre los valores y premisas que definen nuestra vida y la de la sociedad.

  2. Recontextualizar: revisar la forma y conceptos que utilizamos para designar; recontextualizar la realidad.

  3. Reestructurar: adecuar las estructuras económicas y productivas a los valores que permitan una vida justa y plena.

  4. Redistribuir: distribución y acceso a todas las personas de los recursos necesarios para vivir una vida digna y justa

  5. Relocalizar: sustentar en lo posible la producción y el consumo a escala local.

  6. Reducir: adaptar nuestro modelo de vida en basa a la capacidad de carga y regeneración de la bioesfera; ello significa reducir la huella ecológica.

  7. Reutilizar: reparación y conservación de bienes; tender hacia bienes durables y combatir la obsolescencia programada1.

  8. Reciclar: gestionar los residuos y reciclar en todas nuestras actividades.

  9. Renta: tender hacia el establecimiento de una Renta Básica Universal y de una Renta Máxima Universal.

  1. La Biomímesis2: “la naturaleza es sabia”, intentemos tomarla a ella como ejemplo a seguir:

Intentemos cerrar nuestro ciclo de producción: en la naturaleza no existe el concepto de basura; los ciclos están totalmente cerrados, hay armonía: una hoja cae de un árbol, se corrompe en el suelo, se convierte en abono y participa en la nutrición de ese árbol o de otro nuevo. El ser humano no cierra estos ciclos, su visión es lineal, su producción pasa de la extracción y explotación a los vertederos, donde tan sólo una mínima parte se recicla. Para imitar a la naturaleza el ser humano debería abandonar la idea de “desperdicios” para elaborar un sistema cíclico donde sus desechos formen parte de un nuevo acontecimiento.

Intentemos vivir con los recursos de los que podemos disponer sin perjudicar al resto por nuestro deseo de acumulación: ningún ecosistema crece más allá de los recursos de los que dispone; sin embargo actualmente el Norte Global necesita 3 planetas para mantener su nivel de vida. Se vive por encima de las posibilidades biofísicas del planeta, cuando un modo sostenible con el biorritmo del mundo obligaría a un descenso de los recursos y energías consumidas y a un reparto equitativo de los mismos.

Intentemos centrar la producción y el consumo en lo local: con la globalización y la deslocalización de la economía y la desterritorialización del sistema de producción ya no sabemos cuáles y cuántos Estados han tenido que participar en lo que pagamos con el dinero de nuestros bolsillos y lo que es más importante: ¿por qué manos pagadas con qué salario y bajo qué circunstancias ha sido producido aquello que vamos a adquirir?

Intentemos basar la obtención de energía en el sol: lo que significa la potenciación de las energías renovables y su consumo a un nivel básico y necesario. Es inminente el descenso drástico de la producción de petróleo.

Intentemos aprender del pasado, es decir, evolucionar sin olvidar las soluciones dadas y los errores cometidos en el pasado.

Intentemos apostar y potenciar una alta diversidad e interacción biológica y humana siendo conscientes de que el ser humano es un ser más de la naturaleza que necesita tanto o más de otros seres para sobrevivir.

Intentemos acoplar nuestra velocidad a la de los ecosistemas, pues éstos no se acostumbran a la velocidad a la que están aumentando las temperaturas

Intentemos actuar desde lo colectivo, ya que los grandes saltos evolutivos en la historia se han dado gracias a la acción colectiva, se debe a la colaboración no a la competitividad. Debemos practicar la simbiosis con el resto de seres de nuestro planeta.

Intentemos asumir nuestro carácter de seres limitados y optar siempre por el principio de precaución, ya que somos solo capaces de entender un poquito dentro de la gran complejidad. Es necesario un examen exhaustivo de las consecuencias.

  1. Decrecer no es exactamente no-crecer, hay que matizar:

«Decir “sin crecimiento” significa “sin crecimiento de las cantidades producidas”, pero autoriza un crecimiento de la calidad y de la sostenibilidad, fuentes de progresión de valores duraderos, mediante una ola de innovaciones técnicas, ecológicas y sociales». (Gadrey, Marcellesi y Barragué, 2010: 103)

«[…] el decrecimiento solo puede ser un decrecimiento de la acumulación, del capitalismo, de la explotación y la depredación. Se trata no solo de frenar la acumulación, sino de cuestionar su lógica, es decir, la del crecimiento, para revertir el proceso destructivo» (Latouche, 20011:75)

El Decrecimiento como proyecto político no es anti-crecimiento; ya que si bien propugna el no-crecer y disminuir en ciertos aspectos, también en otros avala el crecimiento.

Ello significa que:

Decrecer supone disminuir en:

  1. Producción y consumo: es necesario acabar y superar la sociedad productivista y de consumo. Consumismo es diferente a consumo; es necesario consumir, es decir, disponer de aquello que necesitamos para vivir, pero no es necesaria la compra y acumulación desaforada de bienes para buscar en ellos la satisfacción personal. El Decrecimiento opta por un consumo consciente y responsable, por lo tanto rechaza el sobreconsumo o hiperconsumo. Debe entenderse que el acto de consumir conlleva responsabilidad, pues implica la colaboración de los procesos económicos, medioambientales y sociales que hacen posible la existencia del producto que consumimos. Como muchos de los bienes que consumimos tienen como trasfondo procesos de explotación social y ecológica, se hace necesario realizar un estudio crítico de nuestros hábitos de consumo para no seguir colaborando activamente con esta situación.

  2. Velocidad de la vida: debe abandonarse la obsesión por el tiempo y la velocidad; los ciclos vitales de las personas están al servicio del capital y se quiere cada vez más y más rápido; ello provoca que el biorritmo de las personas y del planeta estén a merced de las leyes de mercado y de las necesidades de la economía; cuando debería ser ésta la que se adapte a las personas y a la vida de los ecosistemas.

  3. Distancias que recorremos y hacemos recorrer a los productos:

    • Que recorremos: hogar, trabajo, colegios/institutos, casa de familiares a los que cuidamos, etc. ¿Cuánto tiempo perdemos o desperdiciamos en desplazamientos?

    • Que hacemos recorrer a los productos que consumimos: ¿de dónde viene los productos que consumimos?, ¿pueden producirse en nuestro territorio?, ¿por qué sale más barato comprar los productos que vienen de fuera que los nuestros si éstos recorren grandes distancias?, ¿será por el dumping social?, ¿será por las subvenciones injustas?

  4. Cantidad y complejidad de la tecnología: deberá regularse y limitarse la producción científico-técnica

  5. Tamaño de nuestras agrupaciones sociales: disminuir la masificación de los espacios en los que nos relacionamos y vivimos.

  6. Nuestras horas dedicadas al trabajo productivo: para así poder dedicar tiempo a nuestras familias, amigos y a nuestros intereses (tener tiempo para el ocio y el disfrute de la vida).

Decrecer supone crecer en:

  1. Cuidados: atender a las personas para que éstas puedan vivir bien, vivir de una manera plena y justa. Se debe poner especial atención a las personas mayores, a las personas con diversidad funcional, a las personas con especiales niveles de dependencia, a la infancia, etc.

  2. Servicios públicos: se deben asegurar los servicios de salud, educación y vivienda, que son tres servicios esenciales además de tres derechos fundamentales. El desmantelamiento de los servicios públicos pone en manos del interés privado aspectos fundamentales de nuestra calidad de vida, por lo tanto, se deberá apoyar el incremento de estos servicios para mayor bienestar de las personas.

  3. Economía social y solidaria: potenciar otro tipo de economía no basada en el beneficio sino en la calidad y sostenibilidad de la vida. La economía debe estar al servicio de las personas, no las personas al servicio de la economía y a la inestabilidad de los mercados financieros.

  4. Sectores de Empleos verdes: crecer en empleos que redunden en esta idea de sostenibilidad real con el medio en el que vivimos y con las personas con las que cohabitamos en un planeta finito. Algunos de estos empleos son los apuntados por Florent Marcellesi en La transición ecológica de la economía (2013):

    1. Tratamiento y depuración de aguas residuales

    2. Gestión y tratamiento de residuos

    3. Energías renovables

    4. Gestión de zonas forestales [y costeras]

    5. Servicios ambientales a empresas

    6. Educación e información ambiental

    7. Agricultura, ganadería y pesca ecológicas

    8. Gestión de espacios naturales

    9. Empleo ambiental en la industria y los servicios

    10. Sector público

    11. I+D+i ambiental

Decrecimiento supone, pues, decrecer y crecer; aunque esto parezca confuso. Es necesario abordar y tratar los sectores que deban fomentarse pero también, aquellos que deban limitarse enormemente e incluso desaparecer, pero esto no puede hacerse sin pensar en las personas asalariadas que dependen de estos sectores. Es necesario una planificación y transición que haga paulatina la transformación del modelo, de lo contrario, los primeros en sufrir las consecuencias serán aquellas personas que por su estatus socio-económico se queden sin alternativas reales; y esto, sí que va en contra de la corriente de actuación que apoya y avala el Decrecimiento.

4. El Decrecimiento como un proceso en el que es necesario una transición planificada por todas las personas.

Las condiciones necesarias a potenciar para emprender un proceso de transición en la línea del Decrecimiento son las que Florent Marcellesi apunta en su artículo Transición ecológica de la economía (2013) y que reproducimos a continuación:

  1. «Un cambio de expectativas y de mentalidad» (Marcellesi, 2013:47-48): debe comenzar por la descolonización del imaginario y por la certeza de que otros mundos son posibles, hay alternativas viables de cambio. Para ello es necesario que colectivamente re-pensemos democráticamente el modelo social y económico que deseamos, para lo cual debemos tener en consideración: a) la capacidad de carga ecológica de la que disponemos (atención a la huella ecológica); b) las necesidades colectivas para vivir dignamente y el nivel de consumo aparejadas a ellas; y c) cómo y dónde se debe centrar la fuerza de trabajo para hacer realidad ese modelo (trabajos deseables y no deseables).

  2. «Planificación participativa» (Marcellesi, 2013:48-49): todos los actores implicados en la transformación del modelo deben participar de forma democrática a partir del dialogo y la deliberación conjunta; ello significa que deberán involucrarse, además de las personas a título individual, las instituciones públicas, los sindicatos, las organizaciones empresariales, las organizaciones no gubernamentales (ONGs), las asociaciones de consumidores, etc.

  3. «Unas políticas públicas a la altura del reto» (Marcellesi, 2013:49-50)

    1. «Liderazgo político, compartido entre las diferentes instituciones implicadas»

    2. «Un marco legislativo coherente, estable y operacional que permita las inversiones estructurales a largo plazo ecológica y socialmente deseables»

    3. «La movilización y coordinación de recursos públicos y privados para financiar la reestructuración del modelo productivo hacia la equidad y la sostenibilidad»

    4. «Una apuesta clara para las pequeñas y medianas empresas (que generan la mayor parte de los empleos) así como los autónomos, por la economía social y solidaria y un apoyo decidido a la investigación, desarrollo e innovación (I+D+i)

Según dicho autor, se trataría de (Marcellesi, 2013: 50):

  • «Proyectar a través de la planificación participativa las evoluciones cuantitativas y cualitativas de los empleos (estimando creaciones y destrucciones de puestos de trabajo según sectores) y las cualificaciones necesarias en este nuevo marco»

  • «Identificar los colectivos más afectados por los cambios estructurales y que necesitan medidas específicas de acompañamiento para su correcta inclusión socio-laboral»

  • Potenciar «políticas activas de formación (formal, informal, continua, profesional, etc.)»

  • Lograr «conciliar la vida familiar y laboral»

  1. «(Re)distribución del trabajo y de la riqueza económica» (Marcellesi, 2013:51): en base a: a) la reducción de la semana laboral; b) la redistribución de la riqueza a partir, principalmente, de una reforma fiscal que implique mayor progresividad, menor tributación del trabajo y mayor tasación a los capitales; y c) la modificación de las políticas en relación a las rentas en base al aumento del salario mínimo (corto-medio plazo), la estipulación de un salario máximo (corto-medio plazo) y el establecimiento de una renta básica de ciudadanía (largo plazo).

 5. El Decrecimiento no significa:

  1. No significa la oposición radical al progreso técnico y científico; no es una teoría tecnófoba:

Desde las teorías del Decrecimiento se aboga por la necesidad de limitar el progreso tecnológico; de revaluar y reorientar la investigación científica y técnica para que ésta sirva como herramienta al servicio del ser humano y de la naturaleza; no al revés. La sociedad debe poder elegir los límites de sus investigaciones científicas, dirigir los objetivos que deban perseguirse y regular y controlar su actividad. Según Latouche debería abandonarse esta fe ciega en la ciencia y el progreso y reorientar su actividad a la sostenibilidad de la vida:

«Se tratará de fomentar, por ejemplo, “la química verde” en lugar de moléculas tóxicas, y a medicina medioambiental en lugar de la genética, de promover la investigación en ecotoxicología, en agrobiología y agroecología, en lugar de la agroindustria (OMG y otras quimeras) […] No faltan investigaciones por hacer, incluso en el ámbito industrial: estudiar la prolongación de la vida de los equipamientos, concebir aparatos por módulos, buscar sistemas de autorreparación, por ejemplo, mediante los software. Aumentar la ecoeficiencia y el ecodiseño de productos: menos materias primas, menos energía, menos residuos, menos contaminación y más eficiencia para las reparaciones, modificaciones y reciclaje» (Latouche 2011:43-44).

«[…] no rechazamos en absoluto el progreso tecnológico que pueda permitir desacoplar parcialmente las cantidades producidas y el consumo de materia y energía: eco-concepción, ecología industrial, reciclaje, etc. Sin embargo, estamos convencidos de que, por sí solos, solo pueden recorrer una pequeña parte del camino hacia una sociedad sostenible» (Gadrey, Marcellesi y Barragué, 2010:71)

«Según Illich (2006), solo una sociedad que acepta poner límites a ciertas técnicas en sus medios de producción tiene alternativas políticas. En esta visión, llama “convivenciales” a las tecnologías que aumentan el espacio de la autonomía y a las sociedades en que la herramienta moderna ya no está al servicio de un cuerpo de especialistas, sino al servicio de la persona integrada en la colectividad, es decir, donde el ser humano controla la herramienta». (Marcellesi, 2013)

Por todo ello no puede afirmarse que el Decrecimiento sea una teoría tecnófoba, no significa volver a la época de las cavernas ni a la era del candil; simplemente significa que debemos ser responsables y conocer las consecuencias de nuestro “progreso técnico” y nuestros hábitos de consumo.

  1. No significa mantener un sistema heteropatriarcal, no es una teoría machista.

El Decrecimiento no es una teoría machista que invisibilice a las mujeres; es una teoría que pone en tela de juicio el modelo heteropatriarcal que define lo que es empleo como trabajo productivista o trabajo remunerado desechando la importancia que tiene para éste el trabajo reproductivo o no remunerado. El Decrecimiento aboga por la consideración del trabajo como empelo de tiempo en una actividad, siendo los cuidados uno de los apartados que con más ahínco se pretende re-valorizar; no manteniendo las desigualdades de género en este sector, sino impulsando la igualdad de valor y de responsabilidad – tanto en hombres como en mujeres – de la sostenibilidad y cuidado de la vida.

  1. No significa austeridad, sino autolimitación

El Decrecimiento aboga por la responsabilidad en los hábitos de consumo y en nuestro modelo de vida, recalcando lo superfluo del consumismo indiscriminado y voraz de nuestras sociedades de mercado. Esta responsabilidad a nivel de compra de bienes y consumo de energía sin límites es bien diferente a la llamada “austeridad” que se pretende imponer en nuestras sociedades mediante el sacrificio de las personas a ver reducidas sus posibilidades de existencia digna y de derechos. La autolimitación no supone austeridad porque ésta última pretende el desvío de fondos destinados a servicios sociales vitales, como la educación y la sanidad, a entidades económicas y financieras que responden ante las leyes de mercado, ante una economía desligada de las necesidades reales de la ciudadanía. El decrecimiento pretende la autolimitación personal en hábitos de consumo de bienes y energías por responsabilidad social y ecológica; no la devastación de derechos fundamentales como alimentación, vestido, vivienda, educación, sanidad, cultura, etc.

  1. No significa utopía

«Uno no solo es realista cuando pinta la realidad que conoce y padece, sino que también es realista cuando pinta la realidad que necesita, porque en la barriga de este mundo hay otro mundo posible» (Eduardo Galeano).

El Decrecimiento no es una teoría utópica, muchas iniciativas colectivas ya están en marcha y crecen cada día más. No obstante, aún son pequeñas islas dentro de la vorágine de un modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico que dificultan su puesta en marcha y continuidad, ya que se actúa fuera lo estipulado estructuralmente por un sistema global que no hace sino poner más y más escombros en el camino hacia un cambio REAL del modelo imperante. Que este camino sea largo y escarpado debido a las múltiples trabas que desde el poder económico y político se articulan, no significa que sea imposible ni poco probable una transformación del modelo; significa que es preciso la unidad para fortalecer estas iniciativas y potenciarlas para permitir su crecimiento y su conversión de “islas” a “continentes”. Nadie dijo que una transformación estructural fuese fácil, pero no por ello es pura utopía, es realidad; y esa realidad puede verse reflejada en iniciativas colectivas como:

  • Los huertos comunitarios y urbanos

  • Las cooperativas de consumo agroecológico

  • Los bancos de tiempo

  • Grupos de consumo

  • Las redes de intercambio

  • Los grupos de crianza

  • Las finanzas colectivas

  • El graticiclaje

  • Las cooperativas de energías

  • Las monedas locales

  • Otras muchas más alternativas surgidas de la creatividad de las personas que creen que las cosas deben y pueden hacerse de otra manera.

«Contamos con el número (y, por consiguiente, con las papeletas de voto), y también tenernos imaginación, ideas, propuestas racionales así como la mayoría de las competencias y de los conocimientos científicos; pertenecemos a una multitud abigarrada de organizaciones formales e informales que luchan que luchan por cambiar las cosas […] Colectivamente, incluso tenemos dinero. Lo que nos falta es unidad, la organización que posee el adversario y, casi siempre, la conciencia de la potencialidad de nuestro poder» (Susan George. Ref. en Gadrey, Marcellesi y Barragué, 2013:221)

1 Obsolescencia programada = planificar el fin de la vida útil de un producto de tal modo que al cabo de un período de tiempo programado el producto deba ser sustituido. Esta práctica estimula artificialmente la demanda con fines lucrativos para la empresa ofertante.

2 http://vimeo.com/5279043

Recursos citados:

Gadrey, J., Marcellesi, F., y Barragué, B. (2010) Adiós al Crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible. El Viejo Topo

Latouche, S. (2012) La sociedad de la abundancia frugal. Contrasentidos y controversias del Decrecimiento. Icaria Antrazyt

Marcellesi, F (2013) La transición ecológica de la economía. (http://es.scribd.com/doc/153542666/La-Transicion-Ecologica-de-la-Economia-Florent-Marcellesi)

 

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